¿Qué tipos de depósitos bancarios existen?

¿Qué tipos de depósitos bancarios existen?
Por Maite Pombo -

Cuando disponemos de una cierta cantidad de dinero ahorrado, lo más inteligente es tratar de realizar una inversión con este capital y así obtener beneficios.

Para ello, podemos contar con las entidades bancarias. Nos ofrecerán soluciones con las que obtener una mayor o menor rentabilidad por invertir nuestro dinero durante un período de tiempo determinado.

Este es el caso de los depósitos bancarios.

¿Qué es un depósito bancario?

Un depósito bancario consiste en un producto financiero mediante el cual nos comprometemos con una entidad financiera a invertir una cantidad de dinero durante un plazo determinado, con el fin de intentar obtener un porcentaje de rentabilidad.

Existen diferentes tipos de depósito, según lo que busquemos a la hora de realizar nuestra inversión: una mayor rentabilidad, un menor riesgo… Nosotros ponemos el dinero y la entidad bancaria se encargará de aprovecharlo de la mejor forma posible, intentando sacar el mejor beneficio según las condiciones acordadas. 

¿Qué tipos de depósitos existen?

Podemos hacer dos categorías principales de depósitos, según impliquen un mayor o menor nivel de complejidad. Esta complejidad irá asociada a la variabilidad en los intereses que podamos obtener.

De esta forma, tenemos por un lado depósitos sencillos, en los que los beneficios serán fijos y sin riesgos, mientras que por otro estarán los depósitos complejos, sujetos a oscilaciones según los índices monetarios y que requerirán por tanto unos mínimos conocimientos financieros.

Depósitos Sencillos

Depósito a la vista

Un depósito a la vista ofrece por norma general las mismas condiciones que una cuenta de ahorro o una cuenta corriente, ya que nos permitirá operar con nuestro dinero libremente y sin penalizaciones. 

También se denomina cuenta remunerada puesto que permite obtener algunos beneficios, aunque suelen ser muy bajos en comparación con otro tipo de depósitos. Obtendremos poca rentabilidad a cambio de poder acceder a nuestro dinero libremente cuando lo necesitemos. 

Depósito a plazo fijo

El depósito a plazo fijo es la opción preferida dentro el mercado financiero, especialmente para los clientes más conservadores que no quieren asumir riesgos, aunque ello pueda implicar recibir menos beneficios. 

Se tratan de depósitos sin grandes complicaciones: lo que hacemos es ofrecer una cantidad determinada a la entidad bancaria durante un plazo establecido, durante el cual no podremos retirar el dinero invertido. Este depósito nos genera unos intereses fijos, sin fluctuaciones, que recibiremos al finalizar el contrato del depósito o bien de forma mensual, trimestral, anual, etc. según hayamos acordado previamente con el banco en cuestión.

La ventaja principal de este tipo de depósitos es también su principal desventaja: recibiremos un interés fijo por un plazo determinado, sin que estos beneficios se vean afectados por condiciones externas, pero que tampoco aumentarán si la economía es favorable. 

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Depósito regalo 

Con este tipo de depósitos, los intereses que recibiremos no serán en metálico, sino que serán beneficios en especie

Cada vez son menos habituales, pero todavía existen entidades bancarias que ofrecen regalos físicos con la contratación de un depósito. El principal atractivo de estos depósitos regalo es que el obsequio suele entregarse antes de la fecha de finalización del depósito. Y esto puede ser muy tentador. 

No obstante, debemos tener en cuenta que puesto que ya hemos obtenido un beneficio por adelantado, no suele permitirse una cancelación anticipada del depósito (no al menos sin tener que pagar una penalización). Lo mejor será valorar el precio del regalo que nos ofrecen con este tipo de depósitos y valorar si podríamos obtenerlo igualmente con los intereses generados en metálico con otro tipo de depósito.

Depósitos más complejos

A interés variable

En este tipo de depósitos bancarios, el interés obtenido varía, como su propio nombre indica.

El indicador de referencia que marca la variabilidad de estos intereses suele ser por norma general el Euribor. Por tanto, si el índice Euribor está en alza, obtendremos mayores beneficios que si está a la baja, momento en que los intereses recibidos también bajarán.

La diferencia principal con respecto a un depósito fijo es esta variabilidad de beneficios. Si bien podemos ganar más dinero, también puede haber temporadas en las que estos intereses sean más bajos, puesto que esto siempre dependerá de factores externos.

Estructurados

Los depósitos estructurados son un poco más complejos y requieren de unos conocimientos mínimos sobre economía, puesto que van vinculados a uno o más activos subyacentes que marcarán la rentabilidad de nuestro depósito.

Para explicarlo de forma sencilla, al contratar un depósito estructurado aceptamos que los beneficios que recibamos dependan del índice bursátil o de una cesta de acciones. El comportamiento de estos activos en bolsa será lo que determine los intereses. 

En comparación con los depósitos a plazo fijo, los depósitos estructurados suponen un mayor riesgo. Su interés es variable y oscilará, tanto a la alta como a la baja. No obstante, también tienen una serie de ventajas, ya que el riesgo está controlado por unos índices aproximados por la entidad bancaria. Esto quiere decir que habrá un máximo de intereses pero también un mínimo, que puede ser del 0%. 

En todo caso, aunque los intereses no estén garantizados con este tipo de depósito, el capital que invirtamos sí. De esta forma, el mayor riesgo supondría no obtener ningún tipo de interés, pero nunca perder nuestro dinero invertido en mayor o menor medida.

Combinados o dobles

Dentro de los depósitos más complejos y con mayor riesgo, tenemos los depósitos combinados o dobles. Se denominan de esta forma porque obligan a los inversores a repartir el capital depositado entre un plazo fijo y en un fondo de inversiones.

En otras palabras, cuando solicitamos un depósito combinado, la entidad bancaria será la que determine qué porcentaje de nuestro dinero irá a parar a un fondo fijo y qué porcentaje a un fondo variable. La rentabilidad puede ser mucho mayor que la de un depósito fijo por tanto si la inversión realizada en la parte variable tiene un resultado positivo. 

No obstante, si este resultado es negativo, podemos llegar incluso a perder dinero. Ten en cuenta que en este caso este capital de inversión no está garantizado, como pasaba en los depósitos estructurados. 

¿Qué depósito bancario elegir?

Como vemos, existen diferentes modalidades de depósitos según nuestras necesidades, nuestros conocimientos financieros y el riesgo que estemos dispuestos a asumir.

Si somos conservadores y queremos ir a lo seguro, la mejor opción será elegir un depósito fijo. Esto implica unos beneficios menores, pero sin riesgos y con una rentabilidad mínima asegurada. No obstante, si estamos al tanto de los índices bursátiles, o simplemente preferimos optar a una rentabilidad mayor aunque nuestros intereses varíen, entonces podemos contemplar los depósitos estructurados o combinados.

En todo caso, te recomendamos que siempre leas la letra pequeña y te asegures de los plazos, intereses, garantías y riesgos del depósito que vayas a contratar. Solo así podrás sacarle todo el partido a tus ahorros.

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